“Sígueme.” Dos palabras bastaron para cambiar la vida de Mateo.
Estaba sentado en la mesa de los impuestos, atrapado en una vida marcada por el dinero y señalado por muchos. Pero Jesús no se quedó mirando su pasado: lo llamó por su nombre y le abrió un camino nuevo.
Mateo se levantó, dejó atrás aquella mesa y siguió a Jesús. El que antes recaudaba para sí comenzó a anunciar el Evangelio para los demás. De la mesa pasó a la misión; de ser señalado, a ser discípulo; de recibir, a entregar.
🎵 “De la mesa a la misión” nace de esa llamada que sigue resonando hoy: Jesús no llama a los perfectos, llama a los que están dispuestos a levantarse y seguirle.
Porque una sola palabra de Cristo puede cambiarlo todo.
San Mateo, apóstol y evangelista, ruega por nosotros.
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